Te quitare los ojos y
la sonrisa para tener el mérito de la ternura, te robaré la vista para que
recuerdes la única luna que te mostré.
Retomaré los lunares
de tu cuerpo, tal maravillosa puntuación que envidio, no pudiste poner mejores
pausas.
Te plagiare el
orgullo, la idea de este, retomaré tu ideología y ojala que en la conclusión de
este escrito logre aburrirme de la misma y olvidarte.
Tomaré los mismos
capítulos, la misma piel y cada sábana; te robaré la sensualidad de tu espalda,
lo viril de tu existencia.
La fluidez de tu ser
inquietante, la rareza de tu lúgubre círculo social; te robaré a ti del
contexto doloroso y plagiare las utopías necesarias para hacerte feliz.
Te voy a plagiar la
felicidad fingida y la amnesia a nosotros, no importa demanda alguna pues el
mundo actual no ha reconocido la obra arpía que eres.
El libro abierto cual
putita de la 19; eres tú sin duda y pasando de reojo la sinopsis de mí obra, el
plagio de una historia oral perdida en el tiempo y alterada por los contextos.
Tú, en tu universo y
yo en mi cuarto de léxico. Lejano, como debe ser. Sin embargo seguimos siendo susceptibles
de ser pensados, de ser plagiados. Pensar, de tal manera de apropiarme de tu
ser.
Tatiana Castro
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