lunes, 18 de febrero de 2013

PLAGIO



Te quitare los ojos y la sonrisa para tener el mérito de la ternura, te robaré la vista para que recuerdes la única luna que te mostré.

Retomaré los lunares de tu cuerpo, tal maravillosa puntuación que envidio, no pudiste poner mejores pausas.

Te plagiare el orgullo, la idea de este, retomaré tu ideología y ojala que en la conclusión de este escrito logre aburrirme de la misma y olvidarte.

Tomaré los mismos capítulos, la misma piel y cada sábana; te robaré la sensualidad de tu espalda, lo viril de tu existencia.

La fluidez de tu ser inquietante, la rareza de tu lúgubre círculo social; te robaré a ti del contexto doloroso y plagiare las utopías necesarias para hacerte feliz.

Te voy a plagiar la felicidad fingida y la amnesia a nosotros, no importa demanda alguna pues el mundo actual no ha reconocido la obra arpía que eres.

El libro abierto cual putita de la 19; eres tú sin duda y pasando de reojo la sinopsis de mí obra, el plagio de una historia oral perdida en el tiempo y alterada por los contextos.

Tú, en tu universo y yo en mi cuarto de léxico. Lejano, como debe ser. Sin embargo seguimos siendo susceptibles de ser pensados, de ser plagiados. Pensar, de tal manera de apropiarme de tu ser.

Tatiana Castro

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