jueves, 29 de marzo de 2012

A la que no soy yo

La que no soy yo se esconde en la piel visible al mundo, la que no soy yo se permite respirar en un vacío de satisfacción continua y perdiciones de lo que en mucho tiempo yo, la que si soy detesta por su olor y color diario. La confesión antes del suicidio que quiero generar para así resucitar en bellos recuerdos tan efímeros como las caminatas y la vida misma, los disque caminos pintados por la sociedad que no quiere precipitaciones en su tiempo de pos modernismo que cae en la memez de creer que todo lo que necesitaba yace en las muertas mentes de los modernos, de los que sufrieron su sociedad, de los que caen sin cesar en la vergüenza de tener unos descendientes tan memos como lo somos nosotros, los que mostramos piel ajena al razonamiento.

Entonces mi querida de cárcel cálida…

En lo profundo de tu acogimiento, en el saber que tienes una intrusa que no permite que de vez en cuando te pierdas en lo que se considera ya felicidad, te mortificas por irrelevancias para tu época e intentas de forma utópica crear una realidad inviable para esta sociedad. La conciencia se te pudrió  por mi culpa; quiero hacerte un bien que es un daño para tu entorno, quiero matar eso que llaman moral y pudor para que desates deseos de carnalidad abrupta y que olvides que los demás pueden hablar, quiero que la gula se acoja en tu cuerpo y que tu mente trague libros sin sentido pero con razón ya no entendible, quiero que no llegues a la casa para que fumes marihuana y corras en sentidos alterados.

Me quiero ir, te estoy apartando de las verdades convencionales y llevándote a la soledad misma, me cortare el cuello con aquella astilla que tienes de rencor por mí y si logro sobrevivir a la infección divagare en arterias rotas que hacen que tu corazón no deslumbre por detalles tontos y personas que te forman la normalidad. Lamento que tengas que aparentar, que sonríes con desdén y sin querer eres el fetiche poco cuerdo de más de uno que te rodea.

Bueno querida me marcho aunque con mi naturalidad de ser, al morir y hacer derramar sangre en ti te contaminare, y es que es eso lo que quiero, que envenenes hasta lograr que nada atemorice los pocos razonamientos que logras, que fortalezcas hasta dejar de sentir pero sintiendo como nadie, no puedo creer que escribas casi moribunda lo que te dicto, con ojeras por leer las ovejas de Dick.

Hasta pronto porque después de leer otro libro resucitare en otro cuerpo, tan polimorfo como tú, tan cambiante como las olas.

Tatiana Castro





1 comentario:

  1. y pensar que de tantos pensamientos efímeros llegaste a plasmar una anécdota tan espectacular como esta, cada palabra se siente un sentimiento que quizá querías transmitir, o quizás no...
    solo pensar que de tantas alternativas llegue a este punto, uno que nunca pensé, que fuera tu escritura y tu pensar, gracias por mostrarme quien en verdad eres y que en verdad piensas, y mucho mas gracias por darme la satisfacción de una lectura simplemente perfecta

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