No nos fijemos en ella,
En su principal atributo para los poetas,
Fijémonos en el color café de su vejez,
Ese color que se confunde entre las hojas de un libro,
Un color de recuerdos podridos.
Un cuerpo delgado, casual, porque sin cola ni senos ha de ser un fetiche sexual,
Un cuerpo frágil, tal vez por eso han de regalarla,
Porque el querer es quebrantable y el cuerpo no da pie para tal palabra como es
El amor.
Unas espinas, si, un típico sinónimo de dolor,
Una imagen de cortaduras, una imagen que deja desazón,
Aun así la entregan, porque saben que aunque las espinas no se vean a primera impresión, es aquello que no marchita de la maldita flor.
Por eso no me gustan estas cosas, tal vez porque las imagino y
Veo cortadas en mi boca.
Tatiana Castro
No hay comentarios:
Publicar un comentario